LA CARRERA ESPACIAL

por Silvia Delgado, historiadora
20 de julio de 1969
Hoy en día podemos hacer un relato objetivo de lo que supuso la carrera espacial, es decir, la gran "batalla" propagandística de la guerra fría. La URSS y los EE UU compitieron por el dominio del espacio en los 60. Fue una carrera contrarreloj en la que la ciencia no importó. La URSS llevó la delantera hasta el último y más importante hito: la llegada a la Luna, a la que los americanos llegaron primero. Tras la segunda guerra mundial, la tensión entre EE UU era patente. Tras el violentísimo conflicto, el bloque capitalista y el comunista se enzarzaron en una contienda estratégica conocida como Guerra Fría, en la que las dos potencias nunca se enfrentarían directamente y utilizarían a terceros en sus refriegas. Sin embargo, los contendientes encontraron en la conquista del espacio un campo en el que "combatir" de manera directa y demostrar qué modelo social y político era superior: comenzaba la carrera espacial entre los adalides del capitalismo y el comunismo. El 4 de octubre de 1957 la Unión Soviética lanzaba al espacio el Sputnik 1, el primer satélite artificial de la historia. La noticia corrió como la pólvora por EE UU y por todo el mundo. El insistente "bip-bip" que emitía el satélite hizo que la Bolsa de Wall Street bajara, que el New York Times afirmara que el país se encontraba en una "carrera por la supervivencia" y que el científico norteamericano George P. Rice llegara a escribir que, a menos que hubiera un cambio de actitud evidente, era "razonable esperar que no más tarde de 1975 los Estados Unidos sean parte de la URSS", según cita Ricardo Artola en su libro La Carrera Espacial. Por su parte, la URSS desoyendo a los técnicos, el presidente soviético, Jruschev, adelantó el 3 Sputnik al 15 de mayo de 1958, poco antes de las elecciones legislativas italianas. Según parece, esperaba impresionar a los electores y así apoyar al partido comunista más importante de Europa occidental. El satélite fracasó en su misión pero el PC de Italia fue la segunda fuerza más votada. Los soviéticos demostraron que eran los más espabilados de la clase: por poco o por mucho, lograban casi todos los hitos espaciales antes que sus rivales americanos. La URSS mandó al primer ser vivo al espacio (la perrita Laika), al primer hombre (Gagarin) y a la primera mujer (Valentina), y realizó el primer paseo espacial. EE UU necesitaba un golpe de efecto y su presidente Kennedy hizo gala de su talante deportivo y se fijó en un programa ya iniciado, el Apollo: "Creo que este país debería comprometerse a alcanzar el objetivo, antes de final de esta década, de poner un hombre sobre la superficie de la Luna y hacerle regresar a la Tierra sano y salvo." Para no dejar en evidencia al presidente Kennedy y su compromiso (que no cayó en el olvido tras su asesinato de 1963), EE UU destinó unos cinco mil millones de dólares anuales a su programa espacial durante aquella época. En 1967, se calcula que unas 400.000 personas trabajaban para algún aspecto del programa Apollo, ya fuera para la NASA o empresas subcontratadas. Pero 1967 se reveló como un año negro, para aligerar al máximo las cargas a embarcar en sus naves espaciales, los investigadores norteamericanos hicieron respirar oxígeno puro a sus astronautas. En esas condiciones, la menor chispa podía transformarlo todo en una antorcha, incluso metales como el aluminio. Y precisamente eso fue lo que pasó: durante un entrenamiento en tierra, murieron los astronautas Grissom, White y Chaffee en enero de 1967. En cuanto al ruso Komarov, murió en abril del mismo año, después del aterrizaje de su cápsula. Estos accidentes apenas frenaron los programas espaciales. En Estados Unidos, la puesta a punto de Saturno 5 y los ensayos de la cápsula Apollo continuaron. El año pasado, 1968, los astronautas Borman, Lovwll y Anders dieron la vuelta a la Luna a bordo del Apollo 8. El aterrizaje del hombre en la Luna fue una aventura apasionante vivida en directo por televisión por más de mil millones de seres humanos. Ahora, en 1969, en la ruta hacia la gloria, los astronautas Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins han despegado de Cabo Cañaveral. Después de un viaje de cuatro días, su nave espacial, compuesta por unos módulos Columbia y Eagle, se ha puesto en órbita alrededor de la Luna. Los astronautas se están equipando para salir y filmar con una cámara fijada en el exterior del módulo del Eagle. Neil Armstrong descenderá la escalera y pondrá su pie en el suelo de la Luna.

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